lunes, 15 de marzo de 2010

El Favorcito de Alan


Todo el desborde de escándalos generados desde palacio ha desencadenado en una importante crisis política agudizada por las infortunias intervenciones de un ministro Pastor cuyas torpezas atizaron las llamas de la indignación pública.

Un indulto concedido por gestiones sospechosamente diligentes traen a la memoria la trillada, antigua y no por eso certera frase : "En política no hay coincidencias". Son innumerables los informes médicos que daban cuenta de la estabilidad en la salud del antes empresario televisivo Jose Enrique Crousillat, quién se zurró en las narices de la justicia y la precaria lógica presidencial para fingir una exangue enfermedad con el fin de aflorar la piedad amalgamada con ingenuidad del ministro Pastor y presidente García.


Ahora, tras lo vivido en la década pasada, donde personajes en apariencia pulcros remataron sus conciencias a la dictadura fujimontesinista. Es casi obligatorio elucubrar las más sórdidas sospechas, más aún considerando que la moral política no es precisamente una virtud del partido del actual gobierno. Bruce lo dijo fuerte y claro: ¿A quién pagó Crousillat por su libertad?, aunque es una tentativa bastante atrevida no puede descartarse como un intento por explicar las garrafales acciones de políticos que de torpes e ingenuos tienen poco o nada.
Mas si lo planteamos enfocados desde una perspectiva gamsteril la idea no pareciera tan descabellada, puesto que Crousillat fue una de las ratas con cola gorda más eficiente del fujimontesinismo y alguna información de su cúpula mafiosa debe manejar. Esto último se evidencia en las declaraciones últimas de su impetuoso abogado que anuncia la regurgitación de audios y videos que comprometerían a más de uno.
Generalmente soy esquivo de las paranoias anarquistas, más en este caso, sí que me huele a fiemo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por escribir esto, se unbelieveably informativo y me dijo que una tonelada