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viernes, 3 de julio de 2009

La Estafa de la Educación Pública y las Responsabilidades Compartidas


A pocos días de celebrarse la conmemoración por el día del maestro, es menester de la ciudadanía demandar al estado la pronta solución de los graves problemas por el que atraviesa este sector, pilar fundamental en el desarrollo de una nación. La educación pública ha devenido en una involución preocupante cuya problemática multifactorial no ha sido asumida con responsabilidad por los actores de esta grave crisis. Por un lado los alumnos, cuyas falencias son parte de la cadena perniciosa producto de la falta de recursos tanto económicos como humanos, esto es: No es posible exigirles un rendimiento académico óptimo si estos no tienen la capacidad fisiológica de hacerlo, pues la desnutrición que acompaña a la pobreza es impedimento para lograr los objetivos educacionales propuestos por los docentes, quienes también forman parte de este eslabón al caer en el empirismo y la poca o nula actualización que repercute irremediablemente en su calidad de enseñanza, pero ¿Como exigirle a un maestro de colegio estatal una constante capacitación? si el exiguo sueldo que recibe alcanza a duras penas para cubrir las necesidades básicas de su familia, si bien es cierto hoy en día las capacitaciones han sido impuestas gratuitamente por el estado, pende sobre sus cabezas la espada de damocles del despido. Hace poco el gobierno, en su afán de imponer la ley de carrera pública magisterial, mancilló salvajemente el honor y honra de los docentes, hiriendo irreparablemente el sentir de estos profesionales a quienes debemos tanto. No se justifica bajo ningún motivo la persecusión que el estado realiza frente al sindicalismo magisterial, hecho plasmado en el retiro de licencias a dirigentes y las argucias que contra la derrama magisterial ejerce. García y Chang deberían lavarse el hocico antes de enlodar y maltratar con insultos a estas personas tan valiosas. No son mediocres, ni ociosos como lo dijo García, ni burros como lo publicó en portada un diario adicto al régimen, son nuestros maestros. Aunque es cierto que hay docentes en los colegios públicos que no alcanzan niveles mínimos de eficiencia , esto es debido a que muchos de ellos nunca pisaron un instituto o universidad, ya que en el nefasto primer gobierno de García se incorporó al magisterio a personas cuyo único mérito era poseer el carné que lo identificaba como correligionario del APRA, bien reza el dicho: Siembra vientos, cosecha tempestades. Feliz día maestros.