lunes, 22 de marzo de 2010

La Guerra del Cemento


Para nadie es un misterio la política proteccionista que países como EEUU y sin ir muy lejos, Chile, aplica a sus empresas. Brindándoles prerrogativas consignadas en la ley con el fin de salvaguardar los intereses de estas industrias ante gigantes transnacionales ávidos por consumir el mercado mediantes prácticas dumping. Todo por el contrario, aunque no debiera sorprendernos, la actitud hostil asumida por el gobierno de Alan frente a Cementos Lima ha dejado sinsabores y reflexiones poco alentadoras para un país carente de identidad comercial. Restregando conflictos internacionales de una empresa peruana briosa, eficiente y con una tangible responsabilidad social.

Haciendo Memoria
La necesidad apremiante de materiales de construcción a bajo costo en Ica, posterior al terremoto ocurrido, llevó al gobierno de García a disminuir el arancel de las importaciones cementeras con el fin de solucionar la demanda en la construcción de viviendas que por ese entonces ocurria. Para ello Cemex, la mayor cementera del mundo inició la importación de cemento con arancel preferencial, en detrimento de la industria peruana. Por ser una medida temporal y de emergencia no se formularon mayores atingencias. Mas hoy en día, cuando la crisis en infraestructura de la zona afectada ha cesado, el gobierno de García pretende extender estos beneficios que sin duda alguna repercutirán negativamente en las empresas cementeras de bandera.

Respetando al tribunal
El Tribunal Constitucional consciente de los atropellos del gobierno de García, ha dejado sin efecto las pretenciones que sobre el arancel tenía. Y como es característica la bufalezca actitud de su séquito fulgurante, ha enfilado sus armas contra la máxima instancia legal nacional,el TC. García ha mencionado y lo dijo sin decir. Que hay grandes intereses económicos en juego, aludiendo claramente al Tribunal constitucional y como es ya costumbre su cobarde estrategia de soltar la lengua sin poder sustentarla. Ha mencionado (sin decir) que dinero corre bajo este fallo. Pero siendo sinceros; García tiene las ostrás más grandes que las del campo del marte al insinuar corrupción, es más factible pensar que Cemex auspicia su diligente defensa que el argumento del monigote contra el tribunal constitucional.

lunes, 15 de marzo de 2010

El Favorcito de Alan


Todo el desborde de escándalos generados desde palacio ha desencadenado en una importante crisis política agudizada por las infortunias intervenciones de un ministro Pastor cuyas torpezas atizaron las llamas de la indignación pública.

Un indulto concedido por gestiones sospechosamente diligentes traen a la memoria la trillada, antigua y no por eso certera frase : "En política no hay coincidencias". Son innumerables los informes médicos que daban cuenta de la estabilidad en la salud del antes empresario televisivo Jose Enrique Crousillat, quién se zurró en las narices de la justicia y la precaria lógica presidencial para fingir una exangue enfermedad con el fin de aflorar la piedad amalgamada con ingenuidad del ministro Pastor y presidente García.


Ahora, tras lo vivido en la década pasada, donde personajes en apariencia pulcros remataron sus conciencias a la dictadura fujimontesinista. Es casi obligatorio elucubrar las más sórdidas sospechas, más aún considerando que la moral política no es precisamente una virtud del partido del actual gobierno. Bruce lo dijo fuerte y claro: ¿A quién pagó Crousillat por su libertad?, aunque es una tentativa bastante atrevida no puede descartarse como un intento por explicar las garrafales acciones de políticos que de torpes e ingenuos tienen poco o nada.
Mas si lo planteamos enfocados desde una perspectiva gamsteril la idea no pareciera tan descabellada, puesto que Crousillat fue una de las ratas con cola gorda más eficiente del fujimontesinismo y alguna información de su cúpula mafiosa debe manejar. Esto último se evidencia en las declaraciones últimas de su impetuoso abogado que anuncia la regurgitación de audios y videos que comprometerían a más de uno.
Generalmente soy esquivo de las paranoias anarquistas, más en este caso, sí que me huele a fiemo.