lunes, 24 de setiembre de 2007

Hoy la vi


Era exasperante y tortuoso continuar con la clase poco fructífera del Dr. de Forense, mantenernos en el aula haciendo "nada" ,es una de las constantes al que no estoy acostumbrado. era pues las 9:40 a.m el momento en que presenté mi informe de examen antropológico forense, un 15 compensó en algo el letargo de la mañana. En el aula estudiamos dos grupos dirigidos cada uno independientemente por dos doctores, los cuales a pesar del par de meses transcurridos sus nombres no he aprendido, consumida la clase me reuno con mi amiga Nancy que está en el otro grupo, tenemos una conversa miscelánica si cabe el término, ya que tenía que esterilizar mis cajas para el día de mañana martes decide ella acompañarme, así que bajamos al tercer piso donde se encuentra mi casillero aprovisionándome de las pesadas cajas, nos dirigimos al 2do piso y luego al primero, dirigiéndonos por delante del mostrador de recepción y girando a la derecha es donde oigo a Nancy decir: Hola ******* , la sola mención de ese nombre me hizo girar vigorosamente la cabeza en busca de ella, allí estaba, sentada, adornada por un azul intenso, con esa sonrisa candorosa que endulza e hipnotiza, me dirige la mirada y saluda, yo hago lo mismo con la mano; sobresaltado, impactado, removido termino de recuperarme, Nancy que sabe ya de lo que siento me lanza una mirada buscando una reacción, yo sólo atino a responder a su silente y explícita pregunta con una exhalación natural, rápidamente me dirijo a limpiar las cajas, Nancy me ayuda, en el menester de ello le digo, no nos hubiese visto juntos, ya que desde el primer ciclo todo el mundo cree que tenemos alguna relación extraamical, Nancy rie y dice " oe que...??". Me apresuro para poder retornar por el mismo lado donde ella estaba sentada, dejo mis cajas en la central de esterilización, es el momento del retorno, podía sentir en mis oidos los latidos fuertes, la respiración ligeramente acelerada, trago un poco de saliva, pero no amaina los síntomas, cada paso que doy es una idea diferente, el entorno desaparece y como en cámara lenta cruzo el umbral de la puerta de vidrio, seguía ella allí pero estaba sentada conversando dirigiendo su mirada hacia arriba con su amiga puesta de pie la cual lleva una joya como nombre, a su izquierda estaba otra de sus amigas paradójicamente homónima. No me ha visto, sigo caminando, a mi derecha está Nancy, cuando ya estamos a punto de salir por la puerta principal de clínica, un pretexto bien justificado para emprender el regreso me aborda, era la cita de atención para mi paciente, esta vez si tendría que hablarle, despedirme al menos, me dirijo a la ventanilla de citas, realizo el procedimiento respectivo, mientras la impresora con su ruido característico hacía lo suyo, yo, desesperado miraba a la izquierda, sin voltear la cabeza; ya no estaba, se había ido, rápidamente hago una revisión panorámica y ni aún así logro hallarla, con el ánimo enjuto salgo de clínica, me dirijo donde Nilo pero estaba cerrado, para finalmente junto con Nancy dirigirme al paradero, donde me despido de ella, cruzo la Avenida San Luis, la cual estaba brillante por la garúa de la mañana a lo lejos el micro se acerca. Hoy como las pocas veces en que tengo la oportunidad de encontrarla en clínica es suficiente para alegrarme el día sin hacer otra cosa que pensar en ella.

1 comentario:

Garo dijo...

Excelente... Pucha creo q voy a terminar leyendo todos tus posts