martes, 27 de mayo de 2008

De ripley: Congresista asesina de un balazo a perro por comerse a su pato

Del otro lado del muro erguía las orejas y agudizaba la vista, al tiempo que agitaba el rabo, y no pudo contener los deseos de salir raudo hacía su objetivo, sobre las patas traseras tomó impulso y con un salto decidido cruzó la verja y abandonó los terrenos propios para urgir y escudriñar los ajenos, ya fuera de sus dominios buscó con ímpetu su presa y violentamente emprendió el ataque, en su afán de hacerlo rasgó el césped y se enredó entre piernas, la víctima sobresaltada estaba decidida a dar dura batalla, extendió las alas y con ensordecedores graznidos ensayaba su defensa, el ave quien intentaba parecer de un tamaño mayor que el de su captor no pudo intimidar al verdugo. Por la ventana un rostro cetrino de nariz aguileña observa impávido el crimen desde la cortina entreabierta, con paso rápido sacando polvo al piso y rechinando la madera se interna en la vivienda a buscar un arma y al regresar desde lo alto observa que el fragor de la lucha había cesado, mas un ave blanca teñida de rojo yacía inerte sobre el césped mojado, lleno de ira descargó su venganza contra el asesino, desenfundó el arma envuelta en un bolso de cuero viejo y coloco en él 3 proyectiles para apuntar el arma contra el intruso quien aún merodeaba por esas tierras, cada retumbo del sonido de la escopeta se estrelló contra los cerros quienes parecían molestos devolver con la misma intensidad el sonido, las tórtolas salían de todos lados en bandadas despavoridas y un silencio sepulcral cubrió la tarde luego de los balazos. Entonces el congresista, con la satisfacción de haber hecho justicia, dá por vengada la muerte de su pato y desciende hacia el jardín donde Matías, el schnauzer, termina por expirar.

2 comentarios:

lotto philippine result dijo...

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Enrike dijo...

Increible pero cierto. Y lo peor es que no tenía licencia para el arma.
Debería estar preso como si un ciudadano común y corriente lo hubiese hecho.