jueves, 29 de noviembre de 2007

Chatarreando

Dedicado al menester de poner cierto órden a mi habitación, es cuando logro divisar a lo lejos en una esquina el tacho de basura rebosante, visiblemente compacto y apretujado, hace dos semanas que ha estado acumulando los desperdicios inorganicos que en él deposito con la premura de los días de fin de ciclo, es por ello que no había reparado en el estado calamitoso en que se encontraba, al destaparlo unos cuantos bares huyeron por la cubierta los cuales fueron suficientes para descubrir una realidad que no había tomado en cuenta ni era conciente hasta ese entonces. Docenas de bolsas de comida chatarra atestaban su interior, me dije: esto no es posible... y en efecto lo era, en tan sólo dos semanas había consumido esta enorme cantidad de porquerias las que sin darme cuenta tenían el siguiente ciclo de distribución : universidad > Mochila > casa > mi cuarto > tacho. Comencé a hacer memoria y repasar las circunstancias de cada una de las envolturas, la gama iba desde: galletas: coronita, animalitos, margarita, GN, soda, tentacion de vainilla y de coco, snaps picante y los que no, tortees picantes y los que no también, chocolates mostro, princesa, sublime y waffers de chocolate. Obviamente esto no podía continuar así, el año acaba y con él también la vorágine inconsciente de estos gustos que a la postre traerán sus consecuencias.

1 comentario:

peluka dijo...

las paredes de tu estómago deben estar llenas de colorantes , por capas!
puaj!
Saludos , desconocidos( estan de moda)